Biography

English

 

Carole Lindberg is a North American artist living in Ecuador since 1978, whose artwork is shown in well-known public and private collections in South America, Europe, and the U.S., including the Museum of the Guayasamin Foundation in Quito, the Museum of the Central Bank in Ecuador, and the Museum of the Rhode Island School of Design in Providence, RI. She co-created the book Ontogonias with poet Alexis Naranjo, published by Imprenta Mariscal. She has contributed to numerous publications in Ecuador as well as prolific solo and collective exhibitions.

Her deep involvement with multiple forms of dreaming, including lucid dreaming, has resulted in her work being shown in several annual conference galleries for the International Association for the Study of Dreams as well as in articles in The Lucid Dream Exchange. The spring-summer 2016 issue of Quadrant, journal of the New York Jung Foundation, included a series of Lindberg’s artwork in an article co-authored by her sister Ava Lindberg, using an evolving alchemical development of dream motifs in multimedia form to intensify a collaborative alchemical dreamwork process for inner knowing called Which Craft.

Currently, Carole owns the Lindberg Gallery/Taller in historic Quito, an expansive gallery-studio space in a beautiful restored and mysterious 175-year-old historic house where she gives private tours of her permanent exhibit of drawings, paintings, etchings, digitally mediated photomontage, and three-dimensional assemblage. Lindberg graduated with a BFA with honors from Rhode Island School of Design.

Inspired from childhood by the narratives told to her by her Swedish father, who spent years in the Venezuelan coastal jungles, she left her life in Connecticut and Rhode Island to live in the upper Amazon basin along  the Napo River. There she farmed chocolate and collected orchids,  documenting these same orchids for the massive volumes of Icones Plantarum Tropicarum pubished by The Marie Selby Botanical Gardens in Sarasota, Fla.  as well as producing black and white  pen and ink drawings for the six volumes of orchid reference books,  Native Ecuadorean Orchids by Calaway H. Dodson. 

While living in the Amazon, she brought a small printing press into the jungle and began to create hand-printed and textured paper. Into these stains and textures she drew with graphite, often coloring her drawings with watercolor. 

These were years of relative isolation, the house being accessible only by canoe, and without phone, electricity and using gravity-fed rainwater.   Living off the grid, art materials being so difficult to find or non-existent, made paper or canvas a precious commodity and Carole instead spent any hours drawing and painting the same art piece with high levels of figurative detail.  She began to dream deeply and search for a personal iconography unencumbered by outside influences and found that her drawings and paintings were now peopled by spirits, animals, entities in allegorical situations and tied together in a matrix of vegetation and amorphic shapes.

When a shadow side of dreaming appeared in the form of parasomniac night experiences —she refers to the drawings coming from this time as her Pavor Nocturnus stage—Carole came to feel that her many hours of staring into the  stains and textures of her handmade paper to find images during the day represented a form of scrying while her mental search and passionate yearning for personal imagery did not shut off when she went to sleep. Frequent parasomniac awakenings, even sleep walking, evolved into lucid dreaming; this  culminated into ongoing contact with the lucid dreaming community and the use of this enigmatic dream source to create new images and  3D objects.

Although Carole now creates work in her high Andean urban and tropical country studios away from the jungle, her works retain the mystery of those Amazonian years. Lindberg’s drawings, oil paintings, and multimedia images  continue to be influenced by ongoing ordinary and lucid dreaming with creative personification from the psyche of imaginal images.

In 2011, a big dream mandated that she alter her work by digital means. Despite some personal resistance to take this jump into the digital genre after years of painting, drawing, and etching, she obeyed the dream’s directive and learned new computer programs to create magic realist photomontage.  Later, evaluating the lack of interesting and varied surface of the digital print, Carole has been combining her drawings with found objects into 3D artisanal assemblage pieces. 

 

Spanish

Los primeros años de Carole Lindberg transcurrieron principalmente en Connecticut, EEUU, aunque en dos ocasiones residió en Puerto Rico, y también durante aquellos años gozaba de veranos expresivos en la casa rural de su abuela en el estado de Illinois. A los cuatro años comenzó a dibujar con una auténtica intención de hacerlo siempre, y a los doce comenzó a practicar a pintar al óleo. Afortunadamente, la casa de sus padres le brindaba el acceso a una buhardilla espaciosa y amoblada donde podía interiorarse en sus proyectos artísticos a lo largo de sus niñez. A los diecisiete años, emprendió un aprendizaje con Frida Dreany, una pintora singularmente espiritual, enfocándose en la pintura de retratos al óleo. Luego, continuó con un régimen de estudios clásicos en la Art Students League para, más tarde, graduarse de la Rhode Island School of Design con honores en grabado.

 

En el año 1978, llamada por sus antecedentes familiares, las memorias de sus años vividos en Puerto Rico, los recuerdos de su padre sueco quien trabajó catorce años en las selvas venezolanas, Carole vino a quedarse en la Amazonía ecuatoriana, en su finquita agrícola a la orilla del río Napo. Durante estos años recogía, coleccionaba y pintaba acuarelas de los especímenes de las orquídeas, algunas veces desconocidos de la zona. Fue comisionada, entre otros nueve ilustradores de Centro y Sud América, para contribuir con dibujos botánicos a la obra de cinco volúmenes, Native Ecuadorian Orchids por Calaway Dodson.

 

Estos años de aislamiento e incomunicación dieron origen a un conjunto de obras muy personales: dibujos refinados de una matriz de líneas, tintes y texturas en relieve creados sobre papel impreso en su propia máquina de imprenta. Lindberg refiere a los dibujos y óleas de esta época como el período de “Pavor Nocturnus”, nombrado así por una perturbación que ocurre durante las horas del sueño que comenzó en la Amazonía y que le afligía durante décadas. Esta obra artística era, intencionalmente, improvisada. Al no preparar bocetos, la artista anhelaba encontrar una inconografía personal que emanara del inconsciente. Por no estar en contacto con el mundo artístico corriente del momento, Carole se encontraba libre de influencias ajenas, lo cual fue propicio para descubrir el patrón de esas imágenes interiores.

 

Alrededor del año 2000, después de una época de plentitud artística, el ambiente cultural se vio impactado por la inflación económica, los estallidos de violencia, y la inestabilidad política y social. Este mundo de conceptos e imágenes internos y personales nutrido durante años por Lindberg de repente le pareció extraño frente a esta nueva realidad externa. La nueva situación demandaba un paréntesis. Los paisajes interiores se convirtieron en paisajes exteriores: la explotación y modificación de sus terrenos, la construcción de su casa, y la restauración de dos casas en el Centro Histórico de Quito. “Durante este tiempo aprendí a comunicarme con la gente”, afirmó Carole. Mientras creaba espacios arquitectónicos, ocasionalmente daba vida a lienzos de gran tamaño y aprendía las aplicaciones de la fotografía digital a los gráficos de computadora, campos donde no había incursionado antes.

 

Al mismo tiempo, las ocurrencias de “Pavor Nocturnus” menguaban mientras el fenómeno de “Soñar Lúcidamente” se concretaba en su vida. Conoció a quienes viven e investigan esta habilidad de despertarse dentro de un estado de entonación lúcida de alta claridad, que no es aquella experiencia nebulosa e imprecisa que comúnmente lleva el nombre de “soñar”. Basándose en esta experiencia de los sueños lúcidos Carole se ha animado a una búsqueda de integrar esas imágenes nocturnas con las del estado diurno en una expresión onírica cada vez más hiperrealista de su arte. 

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